
Para Margot Mansilla, los desconocidos que entraron a su propiedad lo hicieron con un dato, ya que conocían a la perfección la ubicación de la caja de seguridad.
La única ventana que fue abierta es la que permitía el acceso hacia esa habitación, donde precisamente se encontraba ese objeto.
A pesar que en el lugar había otras especies de valor, como joyas, los individuos sólo sustrajeron la caja de fondos.
Según explicó la propietaria, "en el restaurante pernoctan por lo general tres personas, y siempre hay alguien de la familia durante la noche".
"Después de este incidente, hemos tomado la decisión de adquirir armas de fuego para proteger nuestros bienes", dijo.
Sorprende la fuerza de los desconocidos para mover la caja hasta el sitio colindante, bajándola desde un balcón.
[11 de agosto de 2008]
[©el llanquihue]
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