[Santiago] Mujer acusada de parricidio contra sus hijos insiste en su inocencia. Jeanette Hernández Castro, madre de los hermanos Esteban y Pablo Rojo, declaró lo difícil que ha sido estar en prisión preventiva en el Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín. La mujer arriesga una pena de al menos 40 años.
Jeanette Hernández Castro, la mujer acusada de parricidio y parricidio frustrado contra sus hijos, Esteban (8) y Pablo (15) Rojo, respectivamente, insistió en su inocencia.
La imputada, quien permanece en prisión preventiva en el Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín, declaró a TVN lo difícil que para ella han sido estos meses de reclusión lejos de su esposo e hijo sobreviviente al ataque cuya investigación aún no concluye.
Ello, explicó, "sobre todo por mi hijo (Pablo) que yo sé que él me necesita y que yo le hago falta; a mí me hace falta él porque es mi pilar (...) es mi valor, con él me armo de valor, de lucha".
Hernández Castro, de 38 años, quien arriesga una pena de al menos 40 años, reiteró que no concurrió a la peluquería donde trabajaba entre los horarios establecidos del crimen (11:30 y 13:30 del 17 de enero de 2008).
"Yo siempre he dicho que me fui a las 12:30 y los niños quedaron bien, me despedí de los dos (...). Ese día yo llegué casi a las 3 de la tarde, pasé a comprar unas chalas, pasé a hacer unas compras y pasé si veía las cuerdas (de la guitarra) de Pablito", agregó.
Pese a que las pruebas de la Policía de Investigaciones determinaron que "todas las actividades que dice que realizó, la gran mayoría son mentira", la madre de los menores sostuvo que "me encontré con una parvularia, pero ella me niega, pero yo me la encontré".
"Se entrevistaron cerca de 800 personas para establecer que ese encuentro de la tarde era mentira. Así se fue haciendo con todas las cosas que esta persona relató hasta llegar a descartar completamente su coartada", refutó el subcomisario de la PDI Herwin Rojas.
[23 de abril de 2009]
[©la nación]
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23 abril 2009
24 enero 2009
Entretelones de un Parricidio
[Puente Alto] Crimen de Puente Alto: revelan compleja trama de relaciones que hizo sospechar de la madre. Una falsa violación, la pérdidas consecutivas de importantes sumas de dinero, sospechas de infelidad y cambios de look cruzaron la historia de los padres de Esteban Rojo (7) y Pablo Rojo (15).
Más de 1.200 declaraciones de contexto, miles de fotografías y el empadronamiento de unas 700 personas en Puente Alto fueron los principales elementos contrastados por la Brigada de Homicidios y la Fiscalía Sur durante un año, para sospechar que Jeannette Hernández era culpable del brutal ataque sufrido por los hermanos Esteban (7) y Pablo Rojo (15) hace un año.
Según la tesis de los fiscales, la mujer protagonizó el crimen como una forma de hacerle daño a su esposo debido a los celos por una supuesta infidelidad. Careciendo de pruebas directas que inculparan a Jeanntte Hernández (39), los investigadores se adentraron en la compleja trama de relaciones de la pareja para intentar esbozar una explicación.
Según los testimonios, Pablo Enrique Rojo y Jeannette Antonieta Hernández se casaron en 1988, tras sostener una relación sentimental en la villa El Estanque de Peñalolén. Ella creció en el seno de una familia estricta en la que su madre, hoy fallecida, dominaba todo en su vida, al punto de no permitirle frecuentar ni amistades ni tener parejas.
Sin embargo, al cumplir 15 años y cursando enseñanza media, Jeannette conoció a Carlos Sánchez, con tuvo una fugaz relación de la cual nació Cristián. El joven tiene hoy 23 años y tiene una relación de padre e hijo con Pablo Rojo.
La mujer se convenció de que Pablo, un esforzado asistente mecánico, debía ser su marido, pese a que hacía poco había confesado a su amiga Verónica -vecina en la Villa La Capilla- que al principio sólo se casó para huir de su madre. La misma amiga relata hoy que la "bondad de Pablo" lo transformó finalmente en "sus ojos" y "el único hombre de su vida". Por ese entonces, Pablo Rojo salía de una decepción amorosa.
Desde que la pareja se instaló en 2003 en el pasaje Punta Arenosa, en Puente Alto, ya tenía hijos. La nueva vivienda, la afición a la música del padre y los pocos dividendos que dejaba el oficio de peluquera de la madre les pusieron en un complejo escenario económico.
Para fines de 2007, la mala racha agobiaba a los Rojo, y la aparición de la cantante de rancheras Miriam Peña complicó aún más la situación.
Según relató Andrea Pérez, una vecina, cuando Pablo escuchó a ‘La Rancherita' como vocalista de su grupo musical y la preparó para una participación televisiva. Incluso, Jeannette comentó su simpatía por ella. Pero luego todo cambió. La mujer comenzó a sentir celos por la cercanía de ambos, cuestionó que el hombre comprara un reloj a su nueva amiga en Navidad y hasta comentó a su hijo mayor que deseaba morir.
En paralelo, sólo semanas antes del crimen, la mujer cambió su apariencia y comenzó a usar mini faldas, se puso extensiones en el pelo y empezó a lucir como ‘La Rancherita', según declaró a la policía el propio Pablo Rojo.
En paralelo, un conflicto interno estremeció a la pareja: la mujer había usado el dinero destinado al pago de los dividendos en cubrir gastos de un fallido negocio. Al verse descubierta, Jeannette aseguró que había sido asaltada y violada, pero luego de retractó.
A fines de 2007 la pareja entra en crisis. Sus hijos Esteban (7) y Pablo (15) llevaban un vida tranquila entre el colegio y los amigos. Hasta enero del año pasado, cuando ocurrió el crimen.
[24 de enero de 2009]
[©la tercera]
Más de 1.200 declaraciones de contexto, miles de fotografías y el empadronamiento de unas 700 personas en Puente Alto fueron los principales elementos contrastados por la Brigada de Homicidios y la Fiscalía Sur durante un año, para sospechar que Jeannette Hernández era culpable del brutal ataque sufrido por los hermanos Esteban (7) y Pablo Rojo (15) hace un año.
Según la tesis de los fiscales, la mujer protagonizó el crimen como una forma de hacerle daño a su esposo debido a los celos por una supuesta infidelidad. Careciendo de pruebas directas que inculparan a Jeanntte Hernández (39), los investigadores se adentraron en la compleja trama de relaciones de la pareja para intentar esbozar una explicación.
Según los testimonios, Pablo Enrique Rojo y Jeannette Antonieta Hernández se casaron en 1988, tras sostener una relación sentimental en la villa El Estanque de Peñalolén. Ella creció en el seno de una familia estricta en la que su madre, hoy fallecida, dominaba todo en su vida, al punto de no permitirle frecuentar ni amistades ni tener parejas.
Sin embargo, al cumplir 15 años y cursando enseñanza media, Jeannette conoció a Carlos Sánchez, con tuvo una fugaz relación de la cual nació Cristián. El joven tiene hoy 23 años y tiene una relación de padre e hijo con Pablo Rojo.
La mujer se convenció de que Pablo, un esforzado asistente mecánico, debía ser su marido, pese a que hacía poco había confesado a su amiga Verónica -vecina en la Villa La Capilla- que al principio sólo se casó para huir de su madre. La misma amiga relata hoy que la "bondad de Pablo" lo transformó finalmente en "sus ojos" y "el único hombre de su vida". Por ese entonces, Pablo Rojo salía de una decepción amorosa.
Desde que la pareja se instaló en 2003 en el pasaje Punta Arenosa, en Puente Alto, ya tenía hijos. La nueva vivienda, la afición a la música del padre y los pocos dividendos que dejaba el oficio de peluquera de la madre les pusieron en un complejo escenario económico.
Para fines de 2007, la mala racha agobiaba a los Rojo, y la aparición de la cantante de rancheras Miriam Peña complicó aún más la situación.
Según relató Andrea Pérez, una vecina, cuando Pablo escuchó a ‘La Rancherita' como vocalista de su grupo musical y la preparó para una participación televisiva. Incluso, Jeannette comentó su simpatía por ella. Pero luego todo cambió. La mujer comenzó a sentir celos por la cercanía de ambos, cuestionó que el hombre comprara un reloj a su nueva amiga en Navidad y hasta comentó a su hijo mayor que deseaba morir.
En paralelo, sólo semanas antes del crimen, la mujer cambió su apariencia y comenzó a usar mini faldas, se puso extensiones en el pelo y empezó a lucir como ‘La Rancherita', según declaró a la policía el propio Pablo Rojo.
En paralelo, un conflicto interno estremeció a la pareja: la mujer había usado el dinero destinado al pago de los dividendos en cubrir gastos de un fallido negocio. Al verse descubierta, Jeannette aseguró que había sido asaltada y violada, pero luego de retractó.
A fines de 2007 la pareja entra en crisis. Sus hijos Esteban (7) y Pablo (15) llevaban un vida tranquila entre el colegio y los amigos. Hasta enero del año pasado, cuando ocurrió el crimen.
[24 de enero de 2009]
[©la tercera]
23 enero 2009
Parricida Actuó por Celos
[Puente Alto] Celos serían el móvil de crimen que habría cometido madre de hermanos Rojo. Jeanette Hernández quedó en prisión preventiva, por ser acusada de haber dado muerte al menor de sus hijos y herido al mayor.En prisión preventiva en el Centro de Orientación Femenina de San Joaquín, quedó Jeanette Hernández, madre de los hermanos Rojo, y que hoy fue formalizada por los delitos de parricidio y parricidio frustrado en los Juzgados de Garantía de Puente Alto.
El juez Juan Pablo Villavicencio otorgó un plazo de 80 días para la investigación contra la mujer, acusada de haber asesinado a su hijo menor, Esteban, y de haber dejado mal herido al mayor, Pablo, quien actualmente se encuentra en recuperación tras el severo daño neurológico que le provocaron los golpes con un martillo.
Celos
Durante la audiencia se estableció que los celos que habría tenido la mujer a causa de una compañera de trabajo de su marido, Pablo Rojo, serían el móvil del crimen, que terminó con la vida del menor de sus hijos.
Después de casi un año de investigación, la Fiscalía sostuvo hoy en la audiencia, que la mujer desconfiaba de su marido, ya que sospechaba de una relación extramarital que tendría con su compañera de trabajo.
Según las pruebas dadas a conocer por los fiscales, el móvil del ilícito es la conducta celópata de Jeanette, la que demostraron con el hecho anterior, dado que la madre de los hermanos Rojo enfrentó a la supuesta amante de su marido, quien le habría negado el vínculo sentimental, pero sí advertido que Rojo tenía a otra mujer.
Este hecho habría precipitado el crimen, como toma de venganza por la infidelidad de su marido. De acuerdo a los informes siquiátricos practicados a Hernández, la mujer presenta un desorden narcisista histriónico, "claramente reactivo al sentimiento de celos y además, no padeció un shock postraumático" el día del crimen.
"Las motivaciones vienen dadas por una cuestión dramática de celos que se vivía anteriormente, unido a una situación psiquiátrica que tiene una característica de síndrome de medea, celopatía que motivó este desenlace. Tenemos la convicción deque ella es la responsable (de golpear a Pablo y Esteban Rojo) y así lo expondremos ante el Tribunal oral", dijo el fiscal Pablo Sabaj al término de la audiencia.
Amenazas de Suicidio
Cristián Santis (23) es el hijo mayor de la mujer, producto de su matrimonio anterior. La Fiscalía le tomó declaraciones, las que evidenciaron las amenazas de suicidio de la mujer.
Santis dijo que su madre le había manifestado en diciembre de 2007, que se tiraría al metro o se ahorcaría, porque su esposo le era infiel. No obstante, la mujer le envió una carta al fiscal del caso, indicándole que se mataría, porque "ya no le importa a su marido".
Según su hijo, Hernández es una persona mentirosa, que no reconoce que está mintiendo, "prefiere decir que el resto está equivocado. Creo que le puede afectar más que mi padre (como le decía a Rojo) no la quiere que a perder a un hijo", dijo Santis.
Pruebas en Su Contra
La Fiscalía Sur planteó de manera definitiva que la mujer fue la autora material de las agresiones a sus hijos. Al ser consultado Sabaj por qué tardaron más de un año ordenar la detención de Hernández, considerando que desde un primer momento existía la sospecha de que era culpable, señaló que "en un caso así no actuamos de acuerdo a sospechas, sino que de acuerdo a evidencias".
Según las pruebas expuestas en la formalización de cargos, la mujer era la encargada de abrir entre las 9:30 a las 10:00 horas de la mañana la peluquería en donde trabajaba. Sin embargo, sólo llegó al local a las 14:20 de la tarde, por lo que es increpada por su jefe. No obstante, entre las 16 y 19:00 horas también se ausenta.
La explicación de Hernández radica en que estaba cansada, producto de que el día anterior trabajó hasta muy tarde y que fue a comprar cuerdas de guitarra eléctrica para su hijo mayor. Sin embargo, a una compañera de trabajo le señaló que había almorzado en su casa con sus hijos.
Según los testimonios que la fiscalía obtuvo, todas las personas que compartieron con ella durante esas horas, no coincidieron con sus relatos.
En tanto, las pruebas forenses evidenciaron que el menor de los niños, quien falleció, dejó de existir entre las 11:30 y 13:30 horas, horas en que la madre no se encontraba en su lugar de trabajo y habría estado al interior de su casa.
Finalmente, la mujer llegó junto a su marido a la casa en horas de la noche, encontrándose con la espantosa escena. Según testimonios, Hernández entró primero al inmueble y salió de inmediato, dándole aviso de lo ocurrido a su marido y nunca más volvió a entrar hasta que llegó Carabineros.
Según la fiscalía, esta reacción se dio por el hecho de que ella no habría esperado encontrarse con uno de sus hijos vivos. Además, existiría una nueva contradicción, ya que la mujer sostuvo que al entrar a la casa vio a Esteban fallecido, sin embargo, el menor se encontraba en el segundo piso de la casa, lo que no coincidiría con las declaraciones de los vecinos.
La abogada de la defensa, Ximena Silva, señaló que no existen pruebas directas que justifiquen la detención de Hernández. "Yo creo que una persona que ha estado durante todo un año dispuesta para la fiscalía para colaborar con la investigación, que nunca ha intervenido con la declaración de ninguna otra persona y que se conoce su domicilio, siempre ha estado dispuesta a todos los requerimientos, me parece injustificada la prisión al cabo de un año", dijo al término de la audiencia.
"En cuanto a las pruebas directas, la defensa entiende que no hay ninguna prueba directa que la relacione con haber cometido este delito, son todas pruebas de contexto que un Tribunal en su oportunidad, tendrá que ponderar y sirve como para determinar si una persona es culpable o no, nos parece que no", agregó.
[Cristina Cifuentes Flores]
[22 de enero de 2009]
[©la tercera]
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