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09 junio 2009

Sicario Reconstituye Crimen por Encargo

[Santiago] Sicario de ‘La Quintrala' describe crimen en escena. Con José Ruz esposado se reconstituye a esta hora el asesinato de Diego Schmidt-Hebbel frente a la vivienda de calle Seminario. Padre del joven y Agustín Molina están presentes.
Un complejo operativo policial en que participan efectivos de Gendarmería, Carabineros y la Policía de Investigaciones, resguardan a esta hora la reconstitución de escena del crimen del economista Diego Schmidt-Hebbel en la calle Seminario de Providencia.
José Ruz Rodríguez, asesino confeso e imputado como sicario de María del Pilar Pérez, quien le pagó, de acuerdo a la investigación, para matar a su cuñado Agustín Molina, describe a los fiscales paso a paso el forcejeo con el joven que terminó con su muerte.
Un hombre, aparentemente funcionario de Investigaciones, representa a la víctima, mientras a la distancia el procedimiento lo observa Agustín Molina, el tío de la polola de Schmidt-Hebbel, Belén Molina, quien se asegura era quien debía ser asesinado por el asesino a sueldo a raíz de una disputa por herencias en la familia de Pérez.
Al bajar del vehículo que lo trasladó desde la Cárcel de Alta Seguridad, Ruz fue mirado fijamente a los ojos por el padre del fallecido, el ex ejecutivo del Banco Central, Klaus Schmidt-Hebbel, quien permanece entre las personas que pudieron acceder al perímetro de seguridad.
La diligencia, encabezada por el fiscal de la Zona Oriente, Carlos Gajardo, fue decretada luego de la petición de la defensa de los imputados por este crimen la sindicada como autora intelectual del mortal ataque y el sicario Ruz Rodríguez. Hasta ahora sólo este último ha sido presentado en el lugar.
[9 de junio de 2009]
la nación]

15 mayo 2009

La Quintrala Los Quería Matar a Todos

[Santiago] Polola de Diego Schmidt-Hebbel: "Todos íbamos a ser asesinados... Diego estaba en la lista". En entrevista con Revista Caras, Belén Molina, recuerda el crimen del joven economista y señala que Diego sentía miedo por el daño que Pilar Pérez le podía hacer.
A seis meses del crimen del economista Diego Schmidt-Hebbel, su polola Belén Molina rompió el silencio y por primera vez se refirió a los hechos que rodearon el asesinato del joven.
En entrevista a Revista Caras, la joven, sobrina de Pilar Pérez, realiza una inédita revelación: "La muerte de Diego no fue un accidente, él también figuraba en la lista de personas que debíamos ser asesinadas".
A lo largo de su relato recuerda que el economista sabía del odio que su tía tenía por su familia y "sentía miedo por mí, que viviera al lado de ella (Pérez)".
Belén Molina agrega que Pilar Pérez siempre actuó movida por la disputa que existía por la herencia de su abuelo, algo que la hacía temer con algún desenlace fatal para ella o algún integrante de su familia.
"Muchas noches me dormía pensando que iba a incendiar la casa, mandar a robar porque su móvil era la plata (…) a ella no la considero un familiar, siempre fue el enemigo" agrega.
Respecto del crimen de Francisco Zamorano, el ex marido de Pilar Pérez, la joven asegura que siempre supieron que su tía estaba detrás del homicidio.
"Todo partió con la muerte de mi tío Pancho (Francisco Zamorano). En el minuto en que supimos, a la primera persona que indicamos fue a la señora Pilar Pérez, partiendo por sus propios hijos".
Diego Schmidt–Hebbel fue asesinado de un disparo la mañana del 4 de noviembre de 2008, al exterior de la casa de su polola en calle Seminario, de Providencia.
La investigación fiscal sindicaría a José Ruz Rodríguez como el autor material del crimen y a Pilar Pérez como quien le habría encargado concurrir al inmueble para asesinar a su cuñado y padre de la joven (Agustín Molina).
[15 de mayo de 2009]
la tercera]

14 diciembre 2008

Cómo Pasa Sus Días la Quintrala Pérez

[Santiago] Cómo pasa sus días en la cárcel María del Pilar Pérez. Los días y horas de la Quintrala en prisión.
Poca gente la visita. Una amiga incondicional y sus abogados vigilan los bienes que dejó y que podrían servir para afrontar eventuales compensaciones a las víctimas. Cuatro gendarmes no le quitan la vista de encima, mientras deambula por un pequeño patio o cuando permanece dentro de su celda. Así han sido los 38 días que ya cumplió detenida la imputada por el crimen más impactante de 2008.
Cada vez que en la televisión aparece una nota periodística sobre ella y se mencionan las pruebas en su contra, María del Pilar Pérez López refuta en voz alta; refunfuña indignada contra sus enemigos y advierte que todos se van a llevar una sorpresa.
Así pasa algunos de sus momentos la mujer sindicada como instigadora y autora intelectual, hasta ahora, del asesinato de tres personas. Bautizada por sus vecinos de calle Seminario como La Quintrala, Pérez se encuentra formalizada por el parricidio de su ex esposo, Francisco Zamorano; el homicidio calificado de Hernán Arévalo, pareja de Zamorano, y se levantaron cargos en su contra por el robo con homicidio de Diego Schmidt-Hebbel, el economista de 25 años cuya muerte dio origen a todo este caso, y por el robo con homicidio frustrado de los integrantes de la familia de Gloria Pérez, la hermana de María del Pilar: ésta, su marido Agustín Molina y la hija de ambos, Belén.
Desde que fue detenida, el 6 de noviembre, la arquitecta ha comparecido en tres oportunidades ante un juez de Garantía.
La primera vez que lo hizo estaba demacrada y depresiva, porque recién algunas horas antes había despertado del shock que le produjo la sobredosis de tranquilizantes con los que supuestamente quiso quitarse la vida, antes de ser descubierta y detenida por su participación en los crímenes.
Desde ese momento a su última comparescencia ante el juez, registrado el miércoles, ha variado mucho su apariencia. Cuida su peinado, su cara tiene buen aspecto y está atenta a todo lo que se dice durante la audiencia.
Pero no se preocupa de curiosear quién está en la sala ni menos se fija en quien tiene sentado a su lado: José Mario Ruz Rodríguez, el hombre que, hasta ahora, aparece como el verdugo que Pérez contrató para apretar el gatillo.

Días de Cárcel
Cuatro funcionarias de Gendarmería se ha transformado en las personas que más tiempo pasan con la mujer. A esta altura la conocen bien.
Son las encargadas de vigilarla día y noche en el Centro Penitenciario Femenino (ex COF) de San Joaquín, donde está recluida. Las autoridades carcelarias decidieron separarla del resto de la población de ese y ponerla en una sección especial, donde sólo tiene contacto con sus custodios.
La institución penitenciaria ha puesto mucho cuidado en mantener en buenas condiciones a la imputada, quien por estos días mantiene un tránsito permanente entre el penal y la Fiscalía de Ñuñoa, donde tienen su cuartel general Vinko Fodic, el fiscal jefe, y Carlos Gajardo, fiscal adjunto de la causa.
Los especialistas en seguridad de Gendarmería saben que, en los códigos internos de los reclusos, la justicia tiene su propia cara, y que frecuentemente los imputados terminan heridos.
En el caso de María del Pilar Pérez, su intento de suicidio y la antipatía que podía generar en los módulos comunes del CPF llevó a que su custodia estuviera a cargo exclusivo de la Unidad de Servicios Especiales Penitenciarios (Usep).
Es una sección que depende del Departamento de Seguridad de Gendarmería, encargada, entre otras cosas, del traslado de los reos. De esa dotación son las funcionarias que la cuidan, las que hacen turnos de cuatro horas para no perderla de vista.
"El objetivo es que tenga una custodia personalizada, que la funcionaria esté directamente con ella, al menos mientras dura su situación procesal, con objeto de evitar un suicidio o que intente autoagredirse. Hay que evitar que llegue al tribunal en malas condiciones", señala a LND un jefe de Gendarmería que pide no ser identificado por razones de seguridad.
La celda en la que La Quintrala pasa sus días tiene cuatro por tres metros. En ella hay una cama, una pequeña mesa y un sanitario.
Unos cuantos amigos y una de sus dos hermanas son los pocos que han ido a visitarla los días miércoles y domingo, que son sus días de visita.
Por el régimen en que se encuentra, Gendarmería permitió que le llevaran un televisor y una radio. Y todos los días lee los diarios que le prestan o que manda a comprar, porque también se le permite manejar algo de dinero.
Todos los días debe levantarse a las 7 de la mañana para el conteo y ducha. Una hora después puede salir de su celda y acceder al patio, donde se sienta a tomar el sol de la mañana. A las 18 horas, debe regresar a su celda, donde se le mantiene encerrada hasta el día siguiente.
La habitación tiene una pequeña ventana, que le permite recibir algo de luz, y la puerta tiene una ventanilla cerrada que las gendarmes cada cierto tiempo abren para mirar cómo se encuentra la detenida.
La misma autoridad penitenciaria cuenta: "A las funcionarias que la cuidan se les permite hablar con ella. Tienen que comunicarse, preguntarle cosas, necesitamos saber como se encuentra anímicamente, porque sirve para evaluarla".
Tiene derecho a tres comidas diarias, el llamado rancho: a las 8:30, a las 13 y a las 18 horas. En el mismo sector, entre el patio y su celda, tiene un espacio habilitado como comedor y para recibir visitas.
Hasta ahora, su régimen le permite recibir casi de todo, menos celulares, algunos artículos electrónicos y elementos que pueda utilizar para atentar contra sí misma o para burlar la seguridad del lugar. Todo se revisa, y las cartas que recibe o escribe son leídas.

Bienes
Hasta ahora, el manejo de los bienes de María del Pilar Pérez se mantiene en estricta reserva. Sin embargo, la mujer habría dado instrucciones a sus abogados, Pablo Larredonda y Cristián Bouchette, para velar por que no se haga ninguna modificación a la sociedad donde mantiene la mayor parte de su patrimonio, ni menos en la repartición de a herencia que dejó su padre, que habría dado origen a la tirria que sentía hacia su hermana y su cuñado.
La Sociedad Inmobiliaria, Inversiones y Servicios de Arquitectura Galiza Limitada fue creada en julio de 2006, con un patrimonio inicial de 96 millones de pesos.
El 90% pertenece a María del Pilar Pérez y el 10% restante a su hija, Rocío Zamorano Pérez. Originalmente, este último porcentaje estaba en manos del otro hijo de la arquitecta, Juan José Zamorano Pérez, pero las desavenencias de éste con su madre hicieron que optara por traspasar su propiedad a su hermana.
En dicha sociedad se deja la custodia de los derechos que la mujer tiene sobre los inmuebles que disputa con sus hermanas: los departamentos 21, 31 y 42 del edificio ubicado en calle Seminario 96, en Providencia.
En la contratación de los servicios de los abogados Larredondo (ex fiscal) y Bouchette (ex defensor público) se habría estipulado la garantía de parte de estos derechos para asegurar los honorarios de los profesionales.
Además, y más allá de las sanciones penales que podrían recibir Ruz y María del Pilar Pérez, en el momento en que se finalice la investigación y se dicten las acusaciones, las familias afectadas tienen derecho a exigir una compensación económica.
El abogado de la familia Schmidt-Hebbel, Juan Domingo Acosta, no descarta que éste sea el camino que emprendan sus representados.
"Se están considerando todas las acciones, incluidas las civiles que se puedan deducir en el momento procesal que corresponda, por lo tanto esto no es descartable".
[14 de diciembre de 2008]
la nación]