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28 junio 2008

Perpetua por Crimen de María Lapostol

[Santiago] Todo está dispuesto para que se fije fecha de preparación para el juicio oral. Fiscalía pide perpetua calificada para asesino de María Lapostol.
El Ministerio Público solicitó la máxima pena por el secuestro con homicidio cometido por Luis Araya Galaz contra la ejecutiva. Además se le inculpó por otros tres ilícitos, por los cuales se solicitó otros 25 años de cárcel.
Seis meses y seis días debieron transcurrir para que la Fiscalía Oriente acusara -ante el Cuarto Tribunal de Garantía de Santiago- a Luis Araya Galaz (33) como autor del delito de secuestro con homicidio cometido el 21 de diciembre de 2007 contra la ejecutiva bancaria María Soledad Lapostol.
Como era de esperar, cuantiosas fueron las penas solicitadas por el Ministerio Público y la principal apunta a que el imputado pase buena parte del resto de su vida tras las rejas por haber asesinado a la mujer con cuatro disparos en su cabeza, tras retenerla durante más de siete horas.
El libelo acusatorio fue ingresado ayer al juzgado por los fiscales Jorge Reyes y Rodrigo de la Barra, quienes sostienen que el castigo que debe cumplir Araya Galaz por el crimen que protagonizó el año pasado es el de presidio perpetuo calificado, la máxima pena que contempla la ley.
Con ello sólo una vez que cumpla 40 años encerrado tras las rejas podría optar a algún beneficio carcelario.
Además, al sujeto -quien permanece recluido en la Cárcel de Alta Seguridad (CAS)- se le acusó del delito de robo con violencia e intimidación. Por este cargo el ente perseguidor pidió 15 años y un día de presidio.
Asimismo, por utilizar fraudulentamente las tarjetas de crédito de María Soledad Lapostol (a quien obligó a entregarle las claves) se le atribuyen dos infracciones por las cuales arriesga dos condenas de 5 años y un día cada una.
Araya Galaz también deberá enfrentar en el juicio oral la imputación del delito de receptación. Esto por haber comprado la pistola Brevette modelo FN Brownig, la cual era robada y que finalmente utilizó para ejecutar a la funcionaria bancaria, quien se encontraba maniatada en la cajuela del automóvil por el cual el acusado la contactó para una eventual compra.

El Reloj de Lapostol
El Ministerio Público llegó a la convicción de que podrá acreditar en el juicio las agravantes de premeditación y alevosía con las cuales habría actuado el imputado, quien usó como anzuelo el engaño de querer comprar el Mitsubishi Montero que la mujer había puesto a la venta mediante un aviso clasificado.
Otra circunstancia modificatoria es la reincidencia con la que actuó Araya Galaz, quien ya había sido condenado por robo, lo que jugará en su contra al momento de ser condenado.
Con la concreción de este trámite, en los próximos días el juzgado debería fijar fecha para la preparación de juicio oral.
La fiscalía presentará como prueba testimonial a 40 personas entre las cuales se encuentran familiares, compañeros de trabajo y amigos de la víctima, como también del presunto victimario.
Entre estos últimos destaca Marcela Campos, amiga de Evelyn Cisternas (actual pareja del imputado y quien lo ocultó por algunos días), a quien el inculpado le regaló el reloj que le había robado a Lapostol.
Asimismo, se espera el desfile de 30 peritos y la presentación de abundante prueba documental e imágenes que serán exhibidas mediante un data show en el juicio que se espera se realice en agosto.
[Leslie Ayala Castro ]
[28 de junio de 2008]
[©la nación]

24 enero 2008

Novia Encubrió a Secuestrador Asesino

[Santiago] Revelan diálogos de Araya Galaz y su pareja mientras estaba prófugo. Evelyn Cisternas aseguró ayer que nunca escondió al prófugo en su casa. Sin embargo, según los antecedentes que reunió la Fiscalía, la pareja se comunicó en nueve oportunidades antes de que capturaran al imputado. Ella ingresará hoy a la cárcel para cumplir con la prisión preventiva.
"Perdona. Si hubieras aparecido una semana antes, esta huevá no estaría pasando". Con esta frase, Luis Araya Galaz, imputado por el asesinato de María Soledad Lapostol, estableció por primera vez contacto telefónico con su pareja, Evelyn Cisternas, el 27 de diciembre.
Esta es una de las conversaciones telefónicas presentadas ayer por el fiscal Regional Oriente, Xavier Armendáriz, en los alegatos efectuados ayer en la Corte de Apelaciones donde se discutía la libertad de Cisternas.
Los antecedentes hicieron eco en los ministros de la Cuarta Sala: resolvieron revocar el beneficio y decretaron su arresto por ser un peligro para la sociedad, al albergar al imputado de secuestrar y asesinar a la ejecutiva.
Las comunicaciones entre ambos se realizaron hasta el 12 de enero, día en que fue detenido. La investigación indica que Cisternas se contactó con Araya nueve veces.
El tribunal estimó que estas pruebas eran suficientes para revocar su libertad, porque el contenido de las llamadas daba cuenta de que estaba coludida con el imputado y lo ayudó a eludir la justicia.

Pieza Clave
Según Armendáriz, la identificación de la mujer se estableció cuatro días después del primer llamado, por lo que desde ese momento la mujer fue pieza clave para lograr la captura de Araya.
El 1 de enero, ambos se comunicaron por un lapso de 28 segundos. Ese mismo día ella fue a la Población Santa Julia a una fiesta organizada por su abuela para celebrar el año nuevo.
El padre de ella, Alejandro Cisternas, declaró que en esa ocasión ella dejó a sus dos hijos y desapareció durante cinco días. Poco tiempo después, él comentó a una amiga de Evelyn, Marcela Campos, que vio a Araya en su casa y que se retiró del lugar porque no quería problemas.
Una de las llamadas que dejaron al descubierto la colaboración de ella fue la del 9 de Enero. En esa ocasión, le dijo a una amiga que estaba "cagada de miedo" y que le avisara a la madre de su pareja que él estaba bien.
Esto preparó el camino para que el OS-9 interceptara siete llamadas el viernes, la víspera de la captura del imputado en la Plaza Ñuñoa.
Tras el ingreso a prisión de Evelyn Cisternas, ahora los fiscales del caso están concentrados en hallar a las restantes personas que colaboraron con Luis Araya Galaz.
Trascendió que el Ministerio Público maneja la identidad de al menos cuatro personas que prestaron ayuda al prófugo. Básicamente, se trata de cercanos a la familia y amigos que viven en la población Santa Julia. Ellos sirvieron como correos para enviar mensajes y también le entregaron dinero. Uno, además, le dio alojamiento. El grupo podría ser formalizado a mediano plazo.

"Soy Inocente"
Evelyn Cisternas es desde hace varios años pareja de Araya Galaz, pero asegura que nunca lo tuvo escondido en su casa en Puente Alto. Tiene tres hermanos menores -hace dos años murió su madre y tuvo que hacerse cargo de ellos-, y dos hijos de una relación anterior. "Ella es el pilar de su familia", asegura una de sus tías.
La joven pasó la tarde de ayer en la casa de su abuela en la población Santa Julia, de Macul, acompañada de familiares y amigos. Hoy ingresará a la cárcel de mujeres, para quedar en prisión preventiva.
"Esto es injusto, porque yo no hice nada. Ellos no tienen pruebas de que yo lo tuve en mi casa. Y en lo único que se basan es en la llamada que él me hizo. Se supone que si uno quiere a una persona, porque yo a él lo quiero, por último una llamada telefónica a mí me tranquilizaba para saber que él estaba bien", dijo a este medio ayer.
Evelyn Cisternas estuvo en el colegio hasta segundo medio y, según cuenta, "era la mejor del curso". Sin embargo, dejó los estudios para colaborar con la economía del hogar. Desde el 2006 comenzó a vender en la feria, trabajó como encuestadora y durante el año pasado fue guardia de seguridad de un hotel del centro de Santiago, del cual fue despedida por tomarse una foto con el cantante Daddy Yankee, quien se alojó allí.
Respecto del día en que la detuvieron junto a Araya, ella asegura que "nos juntamos para despedirnos. El se iba a entregar y resulta que ahora me están inculpando a mí y ellos saben que soy inocente". Agregó que "me dijeron que si yo no cooperaba con ellos, me iban a cagar la vida, me iban a tener 10 años presa y no iba a ver a mis hijos. Y lo están haciendo".
[23 de enero de 2008]
[©la tercera]

23 enero 2008

Detienen a Novia de Secuestrador

[Santiago] Revocan libertad de ex pareja de Luis Araya Galaz.
Evelyn Cisternas, quien acompañaba al momento de su detención al sospechoso del crimen de María Soledad Lapostol, había sido formalizada por encubrimiento.
Por votación unánime, la Cuarta Sala de la Corte de Apelaciones revocó la libertad de Evelyn Cisternas, la mujer que acompañaba en el momento de su detención al principal sospechoso de la muerte de la ejecutiva María Soledad Lapostol, Luis Araya Galaz.
El tribunal determinó que la mujer constituye un peligro para la sociedad debido a la gravedad del delito.
El 13 de enero pasado el juez de garantía Fernando Guzmán había rechazado la medida cautelar de prisión preventiva, al considerar que no se cumplían los requisitos para determinar esta medida ni peticiones del Ministerio Público y los querellantes para otra medida cautelar.
Cisternas, de 25 años, estaba presente en la sala durante los alegatos. A la salida señaló a la prensa que "tengo rabia, pena. Creo que me están involucrando en esto. Lo que ellos quieren es centrarse en mí".
La mujer añadió que "el día que nos ibamos a juntar, conversé con él (Araya Galaz) y me dijo que se iba a entregar. No sabía en lo que andaba".
La ex pareja del sospechoso del crimen de Lapostol, quien fue formalizada por encubrimiento "al proceder albergar y ocultar al homicida", negó que se hubiera reunido anteriormente con él y dijo que "es doloroso ir a la cárcel porque tengo dos hijos. Yo no he hecho nada".
Se espera que en horas de la tarde la mujer se entregue en el Octavo Juzgado de Garantía de Santiago.
[Andrés López]
[23 de enero de 2008]

[©
la tercera]

20 enero 2008

Últimos Minutos de María Soledad Lapostol

[Santiago] Cómo fueron los últimos momentos de la ejecutiva del Banco Penta. Detalles inéditos de la autopsia a Lapostol.
Según el informe del Servicio Médico Legal, la muerte de Soledad se produjo por pérdida de masa encefálica, producto de cuatro disparos que recibió en el cráneo. No fue violada, no recibió tormentos físicos ni tampoco se encontraron en su cuerpo muestras de ningún tipo de droga. La teoría de la fiscalía es que Luis Araya Galaz le disparó luego de entrar en cólera al percatarse que el saldo de su cuenta bancaria era mínimo.
El sufrimiento de la familia de María Soledad Lapostol Luco ha sido inmenso. Desde su desaparición el 29 de diciembre pasado y hasta el sábado 12 de enero de 2008 fecha en que fue detenido el presunto autor del crimen, Luis Araya Galaz , se ha dicho de todo. Una de las tesis que surgieron plantea que el crimen podría haber sido digitado para cobrar un millonario seguro. También se dijo que, como la llevaron a un motel, podría haber sido víctima de vejámenes sexuales e, incluso, tortura, ya que tenía más de un familiar vinculado a los servicios de inteligencia que operaron durante la dictadura. Pero ninguna de ellas, al parecer, tiene asidero.
Hasta ahora, la postura del fiscal a cargo de la causa, Jorge Reyes, ha sido no entregar ninguna información respecto del estado en que se encontró el cuerpo de Lapostol. Sin embargo, LND accedió a los datos de la autopsia efectuada por el Servicio Médico Legal, que dan luces sobre los momentos previos a la muerte de la mujer. Según éstos, no existen indicios de que hubiese sido violada, ni sufrido tormentos físicos, a excepción de las marcas encontradas en sus muñecas, producto de que fue esposada con una cinta plástica, material que luego fue encontrado en la casa del padre de Araya. Según los informes forenses, tampoco se encontraron muestras de drogas ni alcohol en su cuerpo. Dichos antecedentes le entregarían cierta tranquilidad a la familia Lapostol, pues, al menos, en sus últimos minutos de vida Soledad no habría sufrido violencia física, como ocurre en los llamados secuestros express. En todo caso para el esposo de Lapostol, Alfredo León, no existe espacio para el perdón. "Cuando todas las pruebas señalan que él [Araya Galaz] la mató con absoluta alevosía, el perdón me resulta casi imposible, por ahora por los menos", dijo a la revista ‘El Sábado'.
Lo que mantiene alerta a los familiares de Soledad es la tesis que actualmente baraja la fiscalía respecto de los cuatro disparos que terminaron con la vida de la ejecutiva. Según el informe del SML, su muerte se produjo "por pérdida de masa encefálica". Y para la fiscalía, la razón por la que Araya ultimó a Lapostol sería que cuando se produjo el secuestro el presunto asesino habría entrado en cólera al percatarse que el saldo de la cuenta bancaria de la mujer era de 38 mil pesos.
Para el sicólogo Giorgio Agostini, la sonrisa sarcástica que mostró en la audiencia de formalización el lunes pasado y otros aspectos de su personalidad "caracterizan a Araya como un sujeto intolerante a la frustración". Agrega que personalidades de este tipo, "con rasgos narcisistas, buscan muchas veces llamar la atención, ser considerados por los demás".
La criminóloga Tamara Santos, profesora del magíster en Criminología de la Universidad Central, en cambio, pone paños fríos respecto de conclusiones preliminares y destaca que "para estas situaciones no es posible realizar perfiles sicológicos. Lo que sí queda claro es que hay situaciones que eventualmente generan violencia. En el caso de Lapostol me da la impresión de que se le pudo haber ido de las manos. Hay algo que a la o a las personas que llevaron a cabo el secuestro, no les resultó. Esto pudo gatillar los cuatro disparos".

Los Cómplices
El martes 15 de enero, el Ministerio Público señaló que estaba descartada la posibilidad de que Luis Araya Galaz, supuesto autor material del crimen de María Soledad Lapostol, hubiera actuado con más personas. Esto, a pesar de que un día antes, el inculpado declaró ante el fiscal a cargo de la causa, Jorge Reyes, que, si bien él contactó a Lapostol para luego secuestrarla, quienes se encargaron del crimen fueron dos individuos a quienes identificó como ‘El Lito' y ‘El Cholo'. Según su versión, necesitaban conseguir un automóvil para robar la parcela de un abogado en Pirque.
En sus dichos, Araya se negó a dar mayores antecedentes respecto de su relación con ellos, según él, por temor a represalias. Pero explicó que "saliendo de la cárcel uno tiene que hacer muchas cosas que le piden", dando a entender que el robo por encargo habría sido planeado por terceros.
Hasta ahora, para la fiscalía este aspecto no es un punto crucial y su trabajo se ha centrado en las pruebas que inculpan a Araya. El Laboratorio de Criminalística de Carabineros logró, entre otros aspectos, comprobar que el sudor encontrado en el manubrio del automóvil pertenece al ADN de Araya y que restos de pólvora incrustados en su ropa corresponden a los del arma homicida. También resulta fundamental levantar la medida precautoria que dejó en libertad a su encubridora, Evelyn Cisternas. Para esto, el fiscal Reyes presentó este viernes ante el Juzgado de Garantía una apelación, cuyo objetivo es lograr la prisión preventiva.
Fuentes ligadas a la investigación advierten que si alguien realmente ayudó a Araya en el secuestro con crimen, es posible que su declaración inicial se modifique. Esto porque si no colabora con la justicia arriesga una cadena perpetua calificada (40 años de presidio antes de acceder a beneficios penitenciarios), mientras que si confiesa podría aspirar a beneficios en 20 años.

La Familia
Luis Araya Galaz vivió gran parte de su infancia en un estrecho pasaje de la población Santa Julia (Macul), barrio reconocido por su alta peligrosidad y tráfico de drogas, donde el 2007 fueron incautadas cinco mil dosis de cocaína. También es el lugar donde Araya conoció a su pareja, Evelyn Cisternas. En la población Santa Julia todos saben que con el crimen de Lapostol la familia Araya Galaz ha sufrido bastante. Por eso, a punta de piedrazos, agua y correteos, se han encargado de evitar que la prensa haga contacto con el círculo íntimo del único imputado en el caso. Al llegar hasta el lugar es posible observar que las familias de Luis Araya y Evelyn Cisternas viven en casas contiguas.
Tanto la familia de Luis como de Evelyn niegan que sus domicilios hayan sido utilizados por el ex prófugo de la justicia para evitar el cerco policial. "No tiene sentido que él se hubiera metido aquí, en circunstancias que era tan buscado. Pero eso no impidió que la policía rompiera las puertas, se robara un computador, se llevara la ropa, la camioneta y nos amenazara", asegura Raúl Araya, electricista y padre del presunto homicida. El hombre agrega que su familia tiene una fama intachable en la comuna. De hecho, según explica, todos son miembros de base de la DC. "Yo le hago trabajos regularmente a las casas de Soledad Alvear, Gutenberg Martínez y al ex Presidente Patricio Aylwin", afirma.
En este momento restan dos meses y tres semanas para que la fiscalía termine la investigación. Faltan algunas pericias fundamentales, como determinar si el arma encontrada en el lugar del crimen tiene o no las huellas de Araya, aunque, al parecer, hay antecedentes más que suficientes para determinar su culpabilidad. Pero más allá de las pruebas concretas, la criminóloga María Angélica Jiménez sentencia algo que parece razonable: "La cárcel es la escuela del delito, es algo que siempre se dice, pero que ha sido poco tocado en este caso. Él tuvo un posgrado tras las rejas, donde hay violencia al menos semanalmente. Violencia tanto institucional como entre los reclusos. No es casual que este crimen que fue tan violento comprometa a personas que ya han estado expuestas al sistema carcelario".

La Frustración de Araya
Algo probable si se considera la personalidad de Araya, a quien desde joven se le tuvo entre sus conocidos como un tipo inteligente y ambicioso, pero que insatisfecho con su calidad de vida y su humilde origen en la población Santa Julia de Macul, aspiraba a tener una mejor situación económica como fuera. Quiso estudiar Ingeniería, pero no consiguió el puntaje necesario. Finalmente, luego de seguir Matemáticas, carrera que abandonó después de un año, logró titularse en Comercio Exterior, para después convertirse en el consultor de negocios y asesor financiero de una empresa de la XI Región. Comenzó a delinquir poco después de casarse con Sandra Gómez Díaz, en abril 1997, de quien está divorciado. Desde esta fecha hasta el 25 de febrero de 1998, Araya cometió aproximadamente 15 delitos de robo con intimidación y secuestro momentáneo. El método a usar coincidió en todos los casos. Contestaba a la venta de autos por el diario, y una vez en contacto con el dueño le decía que subieran a probar el vehículo. Esta era la oportunidad que él y su cómplice, César Osorio Moscoso, amigo de la infancia y que hoy está preso en la Cárcel de Rancagua, aprovechaban para amenazar con armas a las víctimas y llevarlas a cajeros automáticos para reventar sus tarjetas.
Una vez detenido por esto, estuvo casi diez años en prisión. En el interior del penal ocupó el lugar de ‘mocito', que en jerga carcelaria quiere decir el que está resguardado especialmente por los gendarmes, que lo usan para algunos trabajos como comunicar las visitas a los demás presos, o hacerse cargo de sus negocios en el interior. En este caso, Araya era responsable de los quioscos de la ex cárcel, y también de los números del Comité de Navidad de Gendarmería. En el año 2005, temiendo por su vida, ya que quien había ocupado su puesto anteriormente en ese cargo murió en confusas circunstancias, decide hacer una denuncia por anormalidades tributarias ante el Ministerio Público, acusando operaciones irregulares cometidas por funcionarios del recinto penitenciario: estafa, malversación de caudales públicos, fraude al fisco, asociación ilícita y apropiación indebida, entre otras.
[20 de enero de 2008]
[©la nación]