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26 noviembre 2008

Condenan a Pistoleros de Coquimbo

[La Serena] Intentaron rescatar a delincuente y dispararon contra pacientes en Hospital de Coquimbo. El Tribunal Oral de La Serena dictaminó la responsabilidad de Óscar Vega y Jorge Salazar en los delitos de lesiones graves gravísimas, lesiones menos graves y porte de arma de fuego.
Esta mañana, el Tribunal Oral de La Serena declaró culpables a dos delincuentes habituales, Óscar Gabriel Vega Cortés y Jorge Fernando Salazar Araya, de un delito de lesiones graves gravísimas, tres de lesiones menos graves y uno de porte de arma de fuego, por su involucramiento en el fallido intento de rescate de un reo de la cárcel de La Serena, llamado Fernando Salgado Salgado, ocurrido el viernes 8 de febrero del presente año, en el pasillo de acceso al policlínico del Hospital de Coquimbo.
Paralelamente, los inculpados fueron absueltos de una acusación como coautores del delito consumado de evasión de detenido y otros ocho delitos de lesiones menos graves.
La sentencia será leída el 2 de diciembre. Se estima que los sujetos recibirían al menos diez años de cárcel. Los hechos juzgados transcurrieron a partir de las 09.00 del día indicado, en un pasillo lleno de pacientes que, como todos los días a esa misma hora, esperaban atención médica. Los dos sujetos, armados con escopetas, se encontraban al interior del establecimiento, aguardando a que Salgado -con el cual mantenían lazos de amistad- llegara para someterse al cambio un yeso, a raíz de una pierna fracturada. Una vez que el reo y sus dos vigilantes ingresaron, los rescatistas se abalanzaron sobre ellos, arrebatándoles a su objetivo, y se alejaron con él disparando sus armas hacia el interior del establecimiento. Los guardias reaccionaron y usaron sus pistolas de servicio, hiriendo con tres tiros a Salgado, quien no pudo seguir caminando y fue recapturado en el acto, mientras los dos pistoleros huían en dirección desconocida.
21 personas resultaron lesionadas como producto de esta acción, la mayoría por impactos de perdigones percutados por las escopetas.
En su dictamen de hoy, los jueces señalaron que la acusación por evasión de detenido no fue acreditada correctamente por el Ministerio Público, al igual que ocho de las 11 acusaciones de lesiones menos graves, planteadas a raíz de los pacientes del hospital que resultaron heridos por perdigones.
No obstante, el fiscal Carlos Vidal destacó que los delitos por los cuales se condenó a los sujetos es la más alta de todas las acusaciones planteadas, lo cual mantiene la expectativa de una sentencia alta para ambos sujetos, máxime al considerar que los dos poseen numerosas condenas anteriores por delitos violentos.
Andrés Campano, defensor de Salazar Araya, no descartó recurrir de nulidad al fallo, mientras que su madre, Aurora Araya, reiteró la versión que entregó durante el juicio, alegando que su hijo sería inocente, pues en el momento de ocurrir los hechos habría estado en su casa.
El defensor de Vega Cortés, Óscar Calvo, insistió en que su cliente reconocía su participación en los hechos, pero no al nivel de responsabilidad que se le atribuye.
[Pablo Portilla]
[26 de noviembre de 2008]
[©la tercera]

21 noviembre 2008

A Juicio los Que Intentaron Rescate

[Coquimbo] Inician juicio contra pistoleros que intentaron sangriento rescate desde Hospital de Coquimbo. La idea de los antisociales era sacar a un delincuente que había llegado al centro asistencial para que le cambiaran un yeso.
El pasado viernes 8 de febrero, pasadas las 09.00, el pasillo de acceso al policlínico del Hospital de Coquimbo se convirtió de un momento a otro en una película de terror. Dos sujetos armados con escopetas, que esperaban desde hace rato en el lugar, intentaban liberar a un preso que, custodiado por dos gendarmes, llegaba para que le cambiaran el yeso de una pierna fracturada.
Luego de forcejear con los uniformados, los delincuentes disparon hacia el interior del establecimiento, hiriendo con perdigones a 21 inocentes; los guardias reaccionan y usan sus pistolas de servicio, hiriendo con tres tiros al hombre que era objeto del rescate, quien por poco logra escapar. Impedido de correr, el sujeto cae al suelo, a pasos de una puerta de acceso exterior, mientras los dos pistoleros huyen en dirección desconocida.
Esa dramática escena, que hoy es recordada con miedo en Coquimbo, fue el origen del juicio que ahora enfrentan los dos individuos que actuaron ese día como rescatistas: Óscar Gabriel Vega Cortés y Jorge Fernando Salazar Araya.
Ambos son acusados por el Ministerio Público como coautores del delito consumado de evasión de detenido, por el cual se solicita una pena de cinco años y un día; coautores del delito de porte ilegal de arma de fuego, que demanda otra condena de cinco años y un día de condena; coautores de un delito de lesiones graves y diez de lesiones menos graves, por las heridas causadas al público que esa mañana recibió los perdigones. Por este último cargo se pide otra condena de 15 años y un día.
De acoger los jueces todas las condenas solicitadas por la fiscalía, ambos imputados podrían recibir una sentencia de 25 años de presidio, más la pena accesoria de inhabilitación absoluta perpetua para derechos políticos y oficios públicos, mientras dure la condena.
En el juicio la Fiscalía citará a 25 testigos de los hechos, más siete peritos y pruebas documentales, planimétricas y fotográficas. A cargo de la acusación están los fiscales Carlos Vidal y Eduardo Yánez.
Llama la atención que sólo se haya llevado a juicio a Vega y Salazar. En efecto, el Ministerio Público rehusó acusar a quien iba a ser liberado, Fernando Salgado Salgado, ni a dos mujeres que trabajaron como ayudistas en la fallida operación. Aparentemente, no se logró reunir suficientes pruebas contra ellos y se privilegió a los pistoleros para obtener condenas. Por lo demás, Salgado debe seguir cumpliendo su pena presidio por robo con intimidación hasta el año 2018 en el Centro de Cumplimiento Penitenciario de La Serena.
Cabe mencionar que el cargo de lesiones graves se debe a que una mujer, J.S.S., quien estaba entre las personas que esperaba su turno de atención cuando se desató la balacera, recibió un impacto de perdigón en un ojo, perdiendo buena parte de su capacidad visual.
[Pablo Portilla]
[21 de noviembre de 2008]
[©la tercera]