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22 enero 2009

Era la Madre la Asesina

[Puente Alto] Detienen a madre de hermanos atacados brutalmente en Puente Alto en enero de 2008. La PDI capturó a Jeanette Hernández, sindicada como la autora mediata del asesinato del pequeño Esteban y la golpiza a Pablo Rojo.
Esta noche fue detenida la madre de los hermanos Esteban y Pablo Rojo (de 8 y 15 años de edad, respectivamente), que en enero de 2008 fueron brutalmente golpeados al interior de su casa en Puente Alto.
El crimen impactó a la ciudadanía. El 17 de enero el ataque conmovió a los vecinos del pasaje Punta Arenosa, de la villa La Capilla 7 de esa comuna.
Luego de más de 11 meses de investigación, donde no se había logrado dar con algún culpable, la PDI tiene serios indicios de que la madre tiene una importante vinculación con el caso, de la cual incluso se presume tenía un amante.
Cerca de las 21:00 horas de ese jueves, los padres de Esteban y Pablo Rojo Hernández llegaron a su hogar, encontrando a los dos niños tendidos en el suelo. Uno de ellos muerto y el otro agonizante, tras ser golpeados en la nuca.
El mayor de los hermanos se encontraba viendo televisión en el living de la casa y el menor, se hallaba jugando en el segundo piso del inmueble.
Esteban murió, pero su hermano mayor logró sobrevivir. Sin embargo, el daño neurológico fue muy grave, y perdió la memoria de muchos episodios de su vida, incluyendo el día del homicidio. Él es la gran esperanza de Investigaciones para atrapar al culpable.
La tesis que se manejaba en ese entonces era un supuesto ajuste de cuentas contra los padres de los menores. Según aseguraron los vecinos, el padre de los niños trabaja en una empresa automotriz, mientras que la madre se desempeña como peluquera en el centro de Santiago.
Sin embargo, el caso comenzó a dar un vuelco lentamente, cuando las sospechas se volcaron hacia Jeanette Hernández, la mujer detenida hace pocos instantes.
Los fiscales a cargo del caso Pablo Sabaj y Patricio Vergara, de la Fiscalía Sur, manejaban la teoría de que poco antes del crimen se vio a un hombre merodeando la vivienda. El sujeto, cuando vio a los carabineros en el sector, se retiró del lugar.
Pablo Rojo sigue en recuperación en la casa de sus abuelos paternos, tras ser derivado desde el Hospital Sótero del Río. Según la gente más cercana a la víctima, va en franca recuperación, por lo que en cualquier momento podría entregar información clave del caso.
Según se informó desde la fiscalía, una de las principales razones para inculpar a la mujer fueron las contradicciones que se pudieron rescatar a partir de sus declaraciones, como por ejemplo, sobre la data de muerte de Esteban, que no coincide con la hora en que la mujer dijo habría llegado a la casa donde ocurrió el homicidio.

Exámenes Psicológicos
Otro de los aspectos claves en la detención de Hernánedez fueron las pesquisas psicológicas realizadas en el Servicio Médico Legal (SML).
Según versiones extraoficiales, los resultados de los análisis arrojaron una esquizofrenia leve así como el Síndrome de Medea. Según especialistas, esta enfermedad mental se basa en el deseo de venganza de uno de los padres de familia por la ruptura de la pareja o el abandono por parte de uno de sus integrantes. Para quienes padecen este mal, los hijos son sólo una extensión de la pareja, por lo que para terminar este vínculo uno de progenitores opta por destruir esa relación, asesinando a sus hijos.
Cuando la PDI acudió a la casa de la mujer hoy, en Puente Alto, ésta no se encontraba; los vecinos indicaron que se encontraba en la casa de los abuelos paternos de los menores atacados.
Luego de la detención, la mujer fue llevada a constatar lesiones, y luego hasta la Brigada de Homicidios de la PDI.
Jeannette Hernández será pasada a control de detención a las diez de la mañana en la fiscalía de Puente Alto, donde será formalizada por el Ministerio Público por los delitos de parricidio y parricidio frustrado.

Detención
El fiscal Alejandro Peña dio a conocer los cargos que estaría enfrentando Hernández. "Es notable destacar que después de un año de investigación se ha logrado configurar presunciones fundadas de participación en calidad de autora de los delitos de parricidio y parricidio frustrado".
La investigación tiene 6 mil antecedentes que indican que la mujer tendría "participación culpable" y "autoría mediata".
Según explicó el fiscal, antes de tomar la decisión de detener a la madre de los niños, "se agotaron todas las diligencias también para exculpar o atenuar la responsabilidad de la imputada".
Al momento de la detención, no está seguro si la pareja de Hernández -padre de los niños- habría estado con ella, pero para efectos de la investigación, hasta ahora "el cónyuge y padre para efectos legales sigue teniendo calidad de víctima", según declaró Peña.
Se informó además que aparte de la mujer, no hay otro detenido por la causa.
El niño está bajo cuidado policial y psicológico, y se toman las medidas para que su estado de salud no empeore.
[22 de enero de 2009]
[©
la tercera]

16 noviembre 2008

Asesinos a Sueldo en Chile

[Santiago] Sicarios en Chile. Por qué se manda a matar a un hombre en Chile. Mexicanas, deudas de drogas y peleas por territorios. Según autoridades, así ocurren los únicos crímenes por encargo en Chile. Lejos de que el fenómeno alcance la magnitud de países como México y Colombia, la droga es el verdadero móvil tras un asesinato a sangre fría. Los otros casos son movilizados por los más primitivos de los sentimientos: amor y odio.
A fines de septiembre de 2002, Marcela Carrillo de 36 años, urdió un plan para mandar matar a su marido, un nicaragüense que trabajaba como traductor en Chile y que la cansó de tantos golpes.
Ambos vivían en la boscosa Villa Mininco, en Los Ángeles. De la boca partida a puñetazos, también fue testigo su nana, cómplice en el crimen.
Ambas planearon y repasaron cómo matarían a ese hombre y cómo disfrazarían la sangrienta muerte con un robo con violencia. Antes de todo, Carrillo hizo firmar un seguro de vida a su esposo, del cual ella sería la única heredera.
Por 200 mil pesos, dos delincuentes apodados ‘El Coliche' y ‘El Zorro' aceptaron la oferta. En un picnic planeado por Carrillo en las Lomas de Curamavida, los supuestos asaltantes aparecieron detrás de los árboles para apuñalarlo y abandonarlo en pleno bosque.
El crimen fue descubierto fácilmente debido a lo poco prolijo de los autores, algo muy distinto a esos asesinos silenciosos, de armas sofisticadas que no dejan huellas: los sicarios.
En Chile los asesinatos por encargo se instalaron hace más de 10 años, cuando comenzó a prosperar el negocio de la droga y junto con ello los fajos de billetes y la codicia.
Así se originaron las disputas por el control de territorios, secuestros extorsivos entre bandas de narcotraficantes, ‘mexicanas' [quitadas de droga] y muertes con testigos asustados y mudos. Todo eso tuvo un nombre: ajuste de cuentas.
Héctor Barros, jefe Antinarcóticos y Crimen Organizado de la Fiscalía Metropolitana Sur, cuenta que han observado el modo de operar de cerca: "Hemos visto actuar sicarios por rencillas, deudas y sectores de venta, guardando las proporciones que el fenómeno alcanza en países como México y Colombia. Si hay gente que manda a matar por encargo en nuestro país, está asociado a crímenes del narcotráfico".
Para Barros, hay un eslabón intermedio en las bandas de narcotráfico encargadas de la protección de los líderes, ellos disparan según les ordenen: los soldados.

¿Alguna Tarifa?
Algunos pobladores de La Legua hablan de la existencia de hombres que por 300 o 500 mil pesos, son capaces de ensuciarse las manos y matar a un hombre. En cambio los soldados reciben entre 15 y 20 mil pesos diarios por seguir como un perro a su amo.
Barros comenta que es difícil estimar una cantidad de dinero, porque la gran mayoría de los crímenes por encargo son cometidos, incluso, para congratularse con el líder de una banda.
"Hay un número de casos que engrosa la lista negra, donde los heridos por balas no asisten a los hospitales para no ser denunciados. Eso lo descubrimos con el desbaratamiento de los ‘Care' Pelota'. Las bandas se mandan mensajes como disparar a las rodillas", explica.
El otro lado de las amenazas son las que sufren las autoridades que combaten a estas bandas. Uno de los ejemplos más claros fue el fiscal regional Alejandro Peña. ‘El Isra', un narcotraficante que fue apresado el año pasado puso precio a su cabeza.
Manuel Guerra, jefe de la Unidad de Drogas de la Fiscalía Nacional, recuerda una amenaza parecida; la recibió Miguel Ángel Orellana, fiscal a cargo de la operación Pilar del Norte.
En ese caso fue condenado un ciudadano colombiano-israelí y, tras él, una organización compuesta por colombianos, peruanos y chilenos.
"Llegó a nosotros un supuesto plan para mandar a matar al fiscal. No se logró determinar quiénes eran las personas, pero sí la existencia del plan", recuerda Guerra.

Sicarios en la Web
Gilberto Loch, jefe nacional de Homicidios de la PDI, señala que la figura legal con que se castiga al sicario está en el artículo 391 del Código Penal, donde se sanciona al que recibe un "premio o promesa remuneratoria" por asesinar.
El prefecto coincide en que los crímenes por encargo más conocidos se dan entre las bandas de narcotraficantes y los que quedan fuera de este orden tienen móviles como el odio, la venganza y el amor.
"Siempre hay una relación víctima-victimario muy fuerte y la relación del mandante con el mandado tiene una relación de superioridad económica", explica.
Para Loch, un buen ejemplo de crimen por encargo movido por celos fue el caso de Gerardo Rocha, donde su odio lo llevó participar del crimen. "A pesar de esto, los sicarios son una actividad delictiva poco frecuente, que está muy lejos de llegar a la habitualidad", concluye.
Fuentes del Poder Judicial relatan que los casos más cercanos de sicarios estuvieron relacionados con unos avisos de mexicanos y colombianos que ofrecían sus servicios en la web.
Estos supuestos asesinos prometían viajar a cualquier país de Latinoamérica para eliminar a un hombre. "Sicarios colombianos a su servicio, no se ensucie las manos, nosotros lo hacemos por usted. Desaparición o eliminación. Trabajos garantizados", versaba la oferta que desapareció después de unos días.

Menos Que Sicarios
‘Vigilantes', ‘sapos', ‘perkins' o ‘pistoleros' son las denominaciones con que las autoridades identifican a una pequeña industria informal de protectores de narcos de la zona sur de Santiago.
Pero que, aclaran, nada tienen que ver con los famosos sicarios. Manuel Guerra aclara que "soldado no es lo mismo que sicario para llamar a quien le presta cooperación a una organización criminal haciendo vigilancia y entregando protección.
Eso no es lo mismo que un sicario que no pertenece a una organización criminal, que así se gana la vida".
‘Cobrar' es una de las palabras que justifica marcas de balas por ráfagas de municiones en los muros de casas y agresiones por rencillas de traficantes.
Según Guerra, así se saldan peleas por el control de ventas y deudas entre estas bandas. Así también lo confirma una fuente de la 50ª comisaría de Carabineros de San Joaquín.
"Las balaceras y muertes tienen la finalidad de ocupar espacios de influencia de venta de drogas. Así pasó cuando apresaron al ‘Isra' y querían ocupar el lugar de ‘La oficina', su banda"
Pero aunque las autoridades lo nieguen, el fenómeno existe y se convierte en una pequeña escuela de crimen en la zona sur de Santiago, que se levanta con niños que absorben los códigos de los narcotraficantes. En sus pequeñas cabezas resuenan frases y palabras como ‘dar la cara', ‘mexicanas' y ‘fierros'.
Así lo cuenta un ex niño soldado: "Te enseñan a taparte la cara con el polerón, a disparar a las ruedas pa' emboscar un auto, a dejar salir el miedo en cinco segundos y disparar antes que te ‘peguen' [disparar en dialecto coa] a aprender que son ellos o tú y a ganar plata", recuerda ‘el Guatón' o Cristián, que empuñó su primer fierro a los 12 años y se encomendó a "Diosito", el mismo que asegura lo sacó de ese infierno.
En 2001, esa fue la suerte que corrió José Ortega, más conocido en La Legua como ‘El Guatón Ceni'. Pertenecía al clan ‘Los Maturana' y mientras conducía su deportivo rojo, un semáforo en rojo en el cruce de la avenida Salvador Allende y calle Central, en San Joaquín, confabularon su muerte. Allí fue alcanzado por cuatro certeros disparos.
Así se cumplió una sentencia: "Al Guatón hay que matarlo fuera de La Legua". El ‘Guatón' ni sospechaba que el clan Riffo había pensado, repasado y visualizado su muerte. Un breve instante detenido en esa esquina bastó para que un hombre se asomara y con un revólver calibre 45 desde otro auto y lo asesinara. El ‘Guatón Ceni', ignoraba que era un hombre muerto caminando.
[Carolina Rojas]
[16 de noviembre de 2008]

[©
la nación]