[Chiloé] Delincuentes, usando gorros pasamontañas, lo amenazaron de muerte y desvalijaron su casa ubicada en el sector bajo de la ciudad. Tras tocar la puerta, los delincuentes ingresaron e intimidaron con un arma al dueño de casa, quien relató los dramáticos minutos que vivió en el asalto.Un modesto vecino ancuditano sufrió la noche del miércoles pasado el trance más violento de su vida. Al salir a ver quien golpeaba la puerta de su casa, un grupo de encapuchados lo amenazó con armas, para posteriormente robarle las pocas pertenencias de valor que albergaba en su hogar.
El obrero Arnoldo Alvarado, domiciliado en Los Jardines, sector bajo de la ciudad del Pudeto, vive solo en el inmueble, por lo que al sentir el llamado a su puerta, cerca de las 23 horas, pensó que se trataba de alguno de sus hijos.
Tal como la víctima relató, al abrir fue inmediatamente reducido por cuatro desconocidos, que cubrían sus rostros con gorros pasamontañas y que se encontraban armados con sendas cuchillas.
"Entraron de forma rápida y fueron muy violentos. Me pusieron un arma en el cuello y otra en el estómago", indicó con angustia el poblador.
"Entrega la plata", decían los asaltante, según Alvarado. Ya dentro de su vivienda, los antisociales apagaron las luces. "Andaban con unas cosas como linternas para buscar y no utilizar tanta luz en la casa", relató.
Como el afectado no portaba ni guardaba dinero, los hampones optaron por arrasar con cuanto objeto de valor encontraron. Las pérdidas fueron una guitarra, una Biblia, un celular, una radio, un equipo de sonido, un reproductor de DVD y discos de música evangélica.
A pesar del costo que tenían las especies para el obrero, él no dudó en señalar que "mi vida es más importante, las cosas se recuperan".
Explicación
Aparte de las amenazas proferidas por los delincuentes, que habrían actuado bajo la influencia del alcohol, los antisociales le "explicaron" que ese era su trabajo y que tenían mujeres y niños que mantener, por lo que robaban para darles de comer.
Después de cargar los artículos que les interesaban, los desconocidos huyeron por uno de los pasajes del sector con rumbo desconocido.
En un primer momento, la víctima no quería denunciar el violento atraco, pero sus hijos y el presidente de su comunidad evangélica lo estimularon a concurrir a la policía.
Según el trabajador, los motivos de la reticencia era su fe. "Es la voluntad de Dios y Dios hizo su obra", subrayó.
Investigaciones de Ancud recibió, en el mismo momento en que se efectuaba la denuncia, una orden verbal de investigar por parte del Ministerio Público.
En estos momentos, los detectives realizan las pesquisas tendientes a aclarar este salvaje asalto, sin que se tengan hasta el cierre de la edición antecedentes de los malhechores.
[Eduardo Burgos Sepúlveda]
[eburgoss@laestrellachiloe.cl]
[14 de septiembre de 2007]
[©estrella de chiloé]

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